Durante los
primeros siglos de la llamada era vikinga no hubo entre los vikingos ejércitos,
en el sentido que damos a esta palabra, pero había una casta especial de guerreros
profesionales, llamados berserkers, que combatían más salvajemente que los
demás debido a que justo antes del combate entraban en éxtasis; esto les
llevaba a un estado de ferocidad extrema, que anulaba cualquier sentido de
peligro o consideración ajena a la destrucción.
La palabra berserker aun se utiliza en algunos países del
norte europeo para designar a alguien que se vuelve furioso. Los expertos
no se han puesto muy de acuerdo acerca de lo que este nombre puede significar:
Para unos quiere decir sin-camisa, por la costumbre que tenían de acudir a
la batalla a pecho descubierto, y para otros es una derivación de piel de
oso, por llevar de este material la capa con que se protegían del frío.
Aparecen en numerosas sagas, en alguna de las cuales se
les atribuye la capacidad de que ningún arma podría morderlos. Esta inmunidad
algunos la interpretan como que, en su estado de trance profundo (para otros,
posesión), ni sentían las heridas que el enemigo pudiera inflingirles.
El estado alterado de estos guerreros se denominaba berserkergang.
Comenzaba antes de la batalla con un temblor y rechinar de dientes, mientras
que la cara se les hinchaba y cambiaba de color. Después se ponían a aullar
como animales salvajes, mordían el borde de sus escudos -en algunos casos
también se desgarraban la ropa- y comenzaban a dar mamporros a diestro y siniestro
con una fuerza descomunal, sin saber muchas veces distinguir entre amigos
o enemigos. Podían estar combatiendo de la manera más feroz e incansablemente
durante horas e incluso días.
El emperador Constantino de Bizancio reclutó guerreros vikingos para
su guardia personal (la Guardia Varega) y dejó escrito que ellos realizaban
la "danza gótica" ataviados con pieles y máscaras de animales. Entiéndase
la palabra gótica como de godos, ya que muchos de aquellos varegos procedían
de la isla sueca de Gotland, la Tierra de los Godos.
Figuras como las descritas por el emperador bizantino pueden
verse en algunos ornamentos vikingos. En algunas sagas se habla de grupos
de doce guerreros (en la película El Guerrero n.13, una vidente elige a los
doce guerreros que deberán ir a combatir, aunque decide que en esa ocasión
especial debe ir uno más, para que la misión tenga éxito) o doce hombres que
deber realizar alguna tarea, normalmente relacionada con la lucha, aunque
en otras ocasiones no, como los doce jueces que se reunían en el Thing o Asamblea,
o los doce testigos jurados que se presentaban, o los doce hombres de entre
un grupo numeroso que son invitados a una fiesta.