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Fotos: Manuel Velasco Música: "Luna de Fiesta" - José Luis Encinas
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En el mayo cordobés estalla el color. Y no sólo en las calles, donde el arco iris se instala sobre los geranios de las ventanas, que proclaman el triunfo de la primavera y visten de fiesta la ciudad.
Son los patios cordobeses, en el interior de las casas, los que provocan el asombro del viajero cuando transforman los espacios más recónditos de la ciudad en una extensión multicolor de la naturaleza, creando un paisaje interno bajo el prisma estético humano (humano cordobés habría que puntualizar, ya que no todos son capaces de hacer los mismo), que sirve de unión entre la tierra y el cielo. Aunque son cuidados durante todo el año, es en este mes cuando son especialmente mimados por las manos expertas de los vecinos, con el aliciente del Concurso de Patios organizado por el Ayuntamiento. Cada patio cuenta con docenas de macetas que, no conformes con ocupar los suelos, trepan por las paredes, donde a veces casi llegan a tapar el blanco impoluto de la cal (que cada año aumenta inapreciablemente su espesor con una nueva capa) que, a modo de níveo maquillaje, multiplica el fulgor del sol. Pero no hay dos patios iguales, cada uno tiene su propia personalidad. Algunos tienen un pozo, otros una arcada mudéjar, una columna romana o un surtidor cantarín que refresca el ambiente; de las paredes también cuelgan piezas de ceramica, figuras religiosas, cuadros costumbristas y objetos artesanales de cobre; y en algunos, hasta los gatos de la casa adornan tanto como las flores. |
Los patios constituyen la zona común de las distintas viviendas que forman la casa; un mundo compartido, donde todos se conocen y es dificil imaginar la soledad. También es básicamente un ámbito femenino, donde las mujeres organizan parte de su vida cuando los hombres se van al trabajo. Entre el patio y la calle está el zaguán, con la puerta abierta, y la cancela de fino hierro forjado, auténtica frontera que al mismo tiempo muestra y separa. Los patios más típicos estan situados en el casco antíguo de Córdoba, como San Agustín, San Lorenzo, La Judería o San Basilio, siendo un legado de la arquitectura popular que tiene sus raíces en la época romana y continuado por la dominación musulmana, que tanto enriqueció la vida de esta tierra. La oficina de turismo proporciona planos con la ubicación de los patios que entran en concurso, pero lo mejor que el visitante puede hacer es simplemente dejarse llevar por el flujo propio de la ciudad vieja, pasear lo más relajado posible por el laberinto de calles blancas y encontrar esa magia que puede asaltarlo y atraparlo tras una puerta abierta, bajo el aroma del azahar y del jazmín. artículo publicado en la revista Ecos © manuel velasco OTROS VIDEOS: |
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