Mientras, en la parte musical
compiten bandas de gaiteros, bailarines y portadores de mazo (los que preceden
a las bandas en los desfiles y hacen malabarismos con ese utensilio), quienes
participan en las actividades deportivas realizan las distintas pruebas,
que consisten en lanzar martillos, piedras o troncos de árbol.
Justo
esta última, llamada caber, es la prueba más espectacular:
El tirador sujeta por la base un poste de unos 50 kilos y lo lanza de una
forma precisa para darle completamente la vuelta en el aire y conseguir que
caiga en un ángulo perfecto. Parece ser que este ejercicio era muy
útil a la hora de lanzar los troncos justo al centro del río
para que los arrastrase la corriente hasta los aserraderos; si la caída
no era precisa, el tronco podía quedarse detenido en la orilla. La
utilidad ya no es la misma, pero los postes siguen siendo de un pino con
las ramas cortadas, así como el martillo que lanzan en otra prueba
es del tipo que usaban antiguamente los herreros.
Como se puede ver en los vídeos siguientes, los descendientes de la migración escocesa mantienen la tradición en sus respectivos países.