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EL PASATIEMPO - BETANZOS

El Pasatiempo es el sueño materializado de un indiano (emigrante que vuelve rico de América) llamado Juan García Naviera, que, al regresar a su Betanzos natal, con 42 años, quiso, al igual que su hermano menor Juan María, compartir con sus paisanos parte de sus riquezas por medio de obras pública y benéficas.

Además de este parque, mandó hacer el lavadero público, el Refugio para niños subnormales y el Sanatorio de San Miguel.

Por su parte, su hermano se encargó de las Escuelas Municipales y la Casa del Pueblo. Y, entre los dos, el patronato Benéfico-Docente García Hermanos, que constaba de un asilo y una escuela. 

El parque ocupaba originariamente 90.000 metros cuadrados, entre el gran jardín y el Pasatiempo propiamente dicho. Iniciada su construcción en 1893, recién llegado don Juan de Argentina, proporcionó al mismo tiempo numerosos puestos de trabajo (llegó a tener 200 obreros a la vez) y un modo de financiar el asilo, al que iba destinado el pago de las entradas. En el 1914, en plena Guerra Mundial, ya tenía la estructura básica terminada, aunque su fundador continuó comprando terrenos y añadiendo elementos durante el resto de su vida. 

El Pasatiempo, citado ya en las guías Michelín de los años veinte, fue descrito como un Parque Enciclopédico. Los conocimientos y las ideas adquiridas en Argentina, donde don Juan trabajaba de día y estudiaba de noche, así como los viajes realizados posteriormente a diversas ciudades europeas y a Egipto, fueron ocupando su sitio a lo largo y ancho del parque. Los últimos avances tecnológicos de la época, como un dirigible o un funicular, se mezclaban con animales que debían resultar muy exóticos, como un hipopótamo o un rinoceronte, y con escenas sacadas de cuadros, postales y manuales escolares. Argentina ocupa un lugar primordial, con los escudos de todas sus provincias, el obelisco de la avenida 9 de Junio, el homenaje al centenario de la República y los bustos de todos los presidentes de aquel país. 

Además de las visitas del público general, se realizaban excursiones escolares para que los jóvenes estudiantes participasen de la gran gama de conocimientos que el parque representaba a través de sus esculturas, murales, etc. Al igual que ahora se suele hacer con las visitas a museos, los alumnos terminaban su vistia escribiendo sus impresiones (algo inaudito en aquellos tiempos). 

Tras la Guerra Civil, tres años después de la muerte de su fundador, el Pasatiempo dejó de cumplir con sus funciones para llegar a convertirse en un campo de concentración. Y con el tiempo muchos elementos de la parte baja llegaron a desaparecer para siempre, como la avenida de los Emperadores Romanos o la de los Literatos o la blaustrada de los Papas, flanqueadas por cientos de sus respectivas estatuas, además de fuentes, surtidores, estanques, canales, miradores. La maleza fue cubriendo lo que quedaba, y hasta llegó a caer en el olvido. 

En 1986, el ayuntamiento de Betanzos compró los terrenos a los herederos y comenzaron las obras de restauración. Al ser la parte baja totalmente irrecuperable, se transformó en un espacio compartido por un jardín, un campo de fútbol y un auditorio al aire libre. 

La parte alta, a cinco niveles sobre la ladera de la colina, que sólo era un 10% del total, se ha podido reconstruir, ya que se encontraba menos deteriorada. Pueden verse, por destacar sólo unos cuantos elementos, varias cuevas, el homenaje a Argentina, los usos horarios del mundo, la monarquía española y sus 18 Hijas Republicanas, el árbol de Gernika, la mezquita de Mohamed Alí, el estanque del Retiro o una gruta inspirada en la obra de Gaudí. Actualmente, continúan las obras por parte de los estudiantes de la escuela-taller.