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Catoira - Romería Vikinga

Es mediodía del primer domingo de agosto. La multitud se agolpa en las dos orillas y sobre el puente, justo donde se funden la Ría de Arousa con el Río Ulla. La apacible villa pontevedresa de Catoira se ha visto inundada a lo largo de la mañana por miles y miles de visitantes que han acudido a presenciar la espectacular llegada de un "drakkar" vikingo, tal como los que llegaron hace más o menos mil años asaltando las aldeas de estas costas.

Los restos de las viejas torres defensivas medievales serán el objetivo de una treintena de intrépidos bárbaros del norte coronados con cascos cornudos, que saltarán a tierra lanzando sus más feroces alaridos de guerra.

Antes del desembarco, los ocupantes de la nave vikinga -que, aunque dispone de vela, es movida a golpe de remo-, saludan con gesto amenazador, muestran sus espadas y lanzan inquietantes gritos, o corean el nombre de ¡UR-SU-LA!, similares a los que hace diez siglos aterrorizaban a sus antepasados catoirenses.

Pero los tiempos han cambiado y esta celebración es como un mirar hacia atrás sin ira. Lo que en otros tiempos causaba terror, muerte y destrucción, ahora es motivo de fiesta e incluso de hermanamiento entre ciudades (Catoira está hermanada con la ciudad danesa de Frederiksund, donde se hace una fiesta similar a esta); tras el actual asalto y simulacro de lucha con unos nativos armados sólo con herramientas de campesinos, estos vikingos ya no roban ni exigen descaradamente el tributo en forma de plata, como hacían antaño, sino que se conforman con algunos toneles de viño da terra.

Y es que Catoira, como muchos otros pueblos costeros gallegos, sufrió durante varios siglos los sucesivos saqueos de feroces vikingos que no tenían inconveniente en adentrarse varios kilómetros por la ría atraídos sin duda por las indefensas riquezas de iglesias y monasterios y por la nula preparación militar de sus habitantes.

Precisamente las torres del Oeste, llamadas originariamente "Castellum Honesti", fueron construidas por Alfonso V (siglo XI), y más tarde reconstruidas por los obispos Cresconio y Gelmirez, para servir de baluarte defensivo ante tanta incursión de saqueo como sufría aquel lugar, camino de Copostela. Las siete torres iniciales -de las que sólo quedan dos e incompletas- tuvieron dos momentos culminantes en su historia: a comienzos del siglo XII, con un ataque de los musulmanes, y en el XVIII, cuando llegaron los barcos ingleses. Claro que antes, en el siglo X fueron tomadas por los vikingos; la historia cuenta que allí mataron al obispo Sisnando mientras capitaneaba la defensa (en aquellos tiempos los obispos eran de armas tomar, en el sentido más literal del término). Pero sigamos con la fiesta actual. Tras el desembarco, los vikingos suben a las ruinas de las torres, se desgañitan gritando, pelean, beben todo lo que pueden, hacen conatos de secuestro de algunas jóvenes, y en general se lo pasan tan bien como los visitantes. 

Aunque esta Romería se lleva celebrando desde 1960, el desembarco vikingo sólo se hace desde el 92, cuando los catoirenses construyeron el barco según los planos que les mandaron desde Dinamarca. Además de ser la más multitudinaria, muchos afirman que la Romería Vikinga de Catoira es la fiesta gallega más espectacular; posiblemente también sea la única totalmente laica de toda Galicia. Aquí se mezcla el elemento exótico vikingo con la tradición gastronómica gallega de cualquier de estas típicas celebraciones. Porque, ni qué decir tiene, los divertidos vikingos no son la única atracción; como buena fiesta gallega, el elemento gastronómico ocupa un lugar fundamental. Además de una mejillonada gratuita, docenas de tenderetes ofrecen a los numerosos asistentes -unas 20.000 personas- pulpo cocido en resplandecientes ollas de cobre, churrasco asado sobre brasas o paella de marisco con plato de barro conmemorativo de la romería incluido en el precio, todo recién hecho a la vista del público, a lo que hay que añadir litros y litros de vino tinto de la región del Ulla. 

Y, precisamente pensando en el vino, en los numerosos tenderetes de alfareros se vende uno de los objetos más solicitados y usados: un jarrito de barro esmaltado, con un cordón que permite llevarlo colgado del cuello y que así no se pierda.

CÓMO LLEGAR

Carretera: A través de la C-550.

Tren: Desde Vigo, Pontevedra o Santiago. 

Autobús: Desde Vilagarcía de Arousa. 

INFORMACIÓN

Ayuntamiento de Catoira 

Rúa do Concello 6

36612 Catoira (Pontevedra)

986-54 60 14

web


La Romería comienza a las 10 de la mañana con actuaciones de grupos folclóricos. Sobre las 11 se prepara una mejillonada gratuita. La nave vikinga llega a mediodia.

Las noches anteriores se representa una obra teatral de temática vikinga, con numerosos actores locales en el escenario natural de las torres. 

FOTOS DE LA ROMERIA VIKINGA

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© manuel velasco