O Grove
hace unos trescientos años era una isla; ahora, un istmo arenoso ha
llegado a convertirla en una península. El Paseo Marítimo impide
que las olas sigan rompiendo contra las casas más cercanas al mar.
Desde allí
pueden verse mariscadores buscando con sus rastrillos, según temporada,
almejas o berberechos. Aquí es donde comenzó el cultivo de
las vides, por parte de los monjes cistercienses, que con el tiempo han dado
lugar al actual vino de Rías Baixas.
En la Ensenada
do Bao hay un refugio natural de aves, donde llegan a vivir 145
especies distintas, unas de forma permanente y otras siguiendo sus ciclos
estacionales, siendo la más representativa la garza real.
Desde O Grove, y
tras recorrer un bonito puente blanco adornado con farolas, se llega a A
Toxa, isla famosa desde hace tiempo por su balneario de aguas medicinales,
buenas para reumatismo, vías respiratorias y la piel.
El descubrimiento
de esas propiedades se le atribuye a un burro enfermo, que fue abandonado
en la isla para que allí se mueriese; tras revolcarse por las ciénagas
durante unos días, su dueño se asombró de verlo "resucitado".
Además del
balneario, ahora también acude la gente por su casino, sus campos
de golf y sus instalaciones naúticas. Aunque no se acuda para un tratamiento,
también pueden aprovecharse las propiedades de las sales de sus aguas
comprando en su lugar de origen alguno de los productos cosméticos.
artículo
publicado en la revista Grandes Viajes
© Manuel Velasco
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La Ría de Arousa
(Pontevedra)
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La
Ría de Arousa es la mayor de las Rías Baixas gallegas y está
bordeada de bellos parajes en forma de ensenadas, penínsulas e islas,
remodeladas a través de los tiempos por el agua y el viento, así
como pequeños y grandes pueblos marineros cargados de típismo,
pero con la suficiente infraestructura como para hacerla ideal tanto para
el turismo de navegación (16 puertos) como para el terrestre.
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Cambados es la capital del famoso vino Albariño -así se le
sigue llamando popularmente, a pesar de que el actual nombre oficial de denominación
de origen sea "Rías Baixas"-.
A su alrededor pueden verse muchas
viñas "verticales", con postes de piedra sosteniendo las parras de
uva albariño. Un paseo por las calles del casco viejo permite observar
el pasado noble de la villa, con numerosas casas de piedra con blasones y
ventanas redondeadas, como el Pazo de Figueroa en la plaza de Farfiñaes.
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La isla de Arousa
ya era un lugar importante en la época romana por sus salinas. Está
unida al continente por un puente de dos kilómetros de largo. Al lado
del puente está la playa de O Bao, de arena fina
y lo suficientemente extensa como para que los amantes de la tranquilidad
no sientan agobios.
La mayoría de los habitantes de la isla
viven del mar, pescando o mariscando: bajo el puente pueden verse, dependiendo
de los días y las horas de las mareas, a cientos de mujeres mariscadoras
recogiendo almejas con un cubo y una pequeña azada; cuando acaben
su trabajo irán a la lonja, donde les pagarán tras pesarle
la mercancía conseguida.
Muchos de sus maridos estarán pescando
cerca de allí desde sus dornas, pequeñas embarcaciones autóctonas
movidas a vela.
Catoria, donde la ría se une al río Ulla, que, por ser navegable, fue una importante vía de comunicación con Santiago de Compostela. Aquí destacan las ruinas de las torres del Oeste, restos de las siete torres originales que sirvieron como baluarte para defender o al menos prevenir los ataques de los musulmanes y vikingos que de vez en cuando asolaban la región. Precisamente los saqueos vikingos han originado mil años más tarde una de las fiestas gallegas más originales: la Romería Vikinga, celebrada el primer domingo de Agosto.
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El viaje termina en Padrón,
ya en la provincia de La Coruña, rodeado de maizales y viñas.
Fue el lugar de nacimiento de Rosalía de Castro y allí está
la casa-museo. La tradición cuenta que hasta aquí llegó
la barca con los restos del apostol Santiago desde Palestina; el pedrusco
o pedrón donde amarraron la barca dio origen al nombre de la población.
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